Salud Rural Premiada en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Felicitamos a Dario Doria y equipo por su bellisima pelicula sobre historias en Medicina Rural y agradecemos toda su generosa colabaracion con Icalma.

 

Mención Especial Competencia Argentina – «Salud rural», de Darío Doria

Mención Especial Competencia Argentina - «Salud rural», de Darío Doria

Centrado en la tarea de un médico rural, el cuarto documental de Darío Doria retrata un universo crudo; de  enfermedades, de la cercanía de la muerte, de la posibilidad de pérdidas irreparables, pero con una luminosa mirada, un entrañable protagonista, y una percepción bella y esperanzadora. Acompañarán la proyección su director y el médico Arturo Serrano.

¿Cómo fue tu aproximación al tema de Salud ruraly a su protagonista?

Este documental tiene sus comienzos en otro que aún no pierdo las esperanzas de poder realizar, el de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Tornú.

La muerte de mi tío más querido primero y la de mi padre después, me enfrentaron a mi infinita incapacidad para acompañar a alguien en su enfermedad y en su muerte. El dolor de la perdida, pero por sobre todo la culpa por lo no hecho o lo hecho mal, ha sido tan grande que para la próxima vez que me toque transitar algo parecido me gustaría estar más y mejor preparado. Con esta idea, es que 6 años atrás llegué al hospital Tornú, a intentar vencer, cámara de por medio, mis miedos e incapacidades. Pero por cuestiones políticas/burocráticas no logré las autorizaciones de filmación pertinentes y entonces, con la cabeza gacha, comencé la búsqueda por otras tierras. Tiempo después, googleando encontré a un médico rural que aparentemente podía ayudarme con todo esto. Lo contacté y me atendió con enorme calidez y buena predisposición. Viaje va, viaje viene y el resto de la historia está en mi película.

Se reconoce una naturalidad en la gente que retrata tu documental que llama mucho la atención, principalmente porque es filmada en situaciones de vulnerabilidad como es la posible enfermedad, la ineludible y cercana muerte, el dolor, la vejez. ¿De qué manera trabajaste con ellos para lograr ese registro tan claro y a la vez tan potente? 

Sinceramente no sé qué responder, esa naturalidad que se ve en la gente frente a cámara me extraña a mí también. Es algo que no logro terminar de entender, pero sucede. Yo estoy ahí esperando, o llego con mi cámara, micrófonos, trípode y alguna que otra luz y la gente habla de sus problemas y padeceres como si nada, como si yo no estuviese ahí.

Me imagino que la gente confía plenamente en Arturo, el médico, y que por transferencia confían también en mí, pero no sé. De alguna manera es inexplicable y por ello mismo asombra que suceda.

El protagonista funciona como hilo conductor de las distintas historias, y a la vez como un ejemplo y símbolo de un universo más amplio, atravesado por múltiples problemáticas. ¿Qué elementos tuviste en cuenta para la selección de los pacientes y sus historias a la hora de componer el guión?

Obviamente quedaron fuera del montaje final muchas situaciones y personajes. Algunas me hubiesen gustado mantenerlas, pero si no quedaron es porque repetían problemáticas o sencillamente  porque las filmé muy, pero muy mal.

Las que quedan, están ahí porque de una u otra forma me movilizan, me emocionan de distintas maneras. En todas ellas sucede algo que para mí es importante contar. Es una elección muy personal y muy poco racional.

Armar un documental es como armar un rompecabezas con piezas de diferentes lados, algunas encajan, otras no, algunas hay que ponerlas al revés, otras por más que uno intente, no quedan.

¿Por qué la decisión del blanco y negro para la estética de tu película?

Primero porque creo que el blanco y negro ayuda, y mucho, a contar esta historia, a darle una profundidad, un clima, que el color no le aportaba.

Luego, porque durante el desarrollo del proyecto leí “Un hombre afortunado”, de John Berger, libro que retrata con textos y granulosas fotos en blanco y negro la vida de un médico rural inglés. Tanto me gustaron esas fotos que un día me animé y le quité el color a todas mis imágenes y sentí que quedaban geniales (modestia aparte).

La tercera y última razón, la más racional y condescendiente por lejos, es que hay un par de escenas donde se ve un poquito de sangre, muy poquita, y por la reacción de gente cercana, comprobé que al sacarle el color podían mantener la mirada sobre la pantalla. Y después, ¡algunos desalmados dicen que los directores no pensamos en el público!

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Ojalá sea el de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Tornú.

 

http://www.mardelplatafilmfest.com/29/2014/11/29/premios-salud-rural/